El cemento en la construcción actúa como el ligante fundamental para morteros, hormigones y revestimientos. Este material, compuesto por una base de clinker, yeso y adiciones específicas, fragua y endurece mediante reacciones químicas tras mezclarse con agua. Su correcta selección resulta vital para garantizar la durabilidad y estabilidad tanto en obra nueva como en procesos de rehabilitación.
Composición y clasificación técnica
La normativa clasifica los cementos según su composición y prestaciones. Los profesionales de JJ Vertical seleccionan el tipo adecuado en función de la exposición del elemento a reparar:
- Cemento Portland (CEM I): Constituye el estándar para uso general. Ofrece un fraguado rápido y alta resistencia inicial, siendo ideal para cimentaciones y elementos estructurales.
- Cementos con adiciones (CEM II, III…): Incorporan cenizas, escorias o puzolanas. Estos materiales mejoran la resistencia frente a sulfatos, cloruros y ambientes agresivos, protegiendo las estructuras expuestas a humedad o agua marina.
- Cemento blanco: Mantiene las propiedades mecánicas del Portland convencional pero con un acabado estético limpio. Su uso prevalece en elementos decorativos y fachadas vistas.
- Cemento rápido: Resulta esencial para reparaciones de urgencia o anclajes donde el tiempo de puesta en servicio debe ser mínimo.
- Cemento refractario: Soporta altas temperaturas sin perder estabilidad, resultando indispensable para hornos y chimeneas.
Criterios de JJ Vertical en la rehabilitación
En nuestros trabajos verticales, el cemento en la construcción no se utiliza de forma aislada. Para asegurar el éxito de la intervención, combinamos el ligante con aditivos especiales según las necesidades específicas de la fachada o cubierta:
- Aditivos hidrófugos: Bloquean la entrada de agua en revestimientos e impermeabilizaciones.
- Plastificantes: Mejoran la trabajabilidad del mortero en condiciones de altura.
- Acelerantes: Reducen el tiempo de fraguado en reparaciones de fisuras críticas.
Cada aplicación técnica, ya sea el rejuntado de grietas, el recrecido de cubiertas o la reparación estructural, requiere un estudio previo del soporte. La elección precisa del tipo de cemento y su dosificación asegura que la reparación absorba las tensiones térmicas y mecánicas del edificio, evitando nuevas fisuras o desprendimientos.

